Regresa un año más a Logroño una de las mejores maneras de despedir el verano: el festival MUWI. Taste of Rioja ha tenido el placer de volver a disfrutar de esta gran fiesta musical del verano en la capital riojana, comprobando de primera mano cómo el festival continúa creciendo y evolucionando edición tras edición.
Tras el gran cambio de ubicación experimentado el año pasado, trasladándose al aparcamiento de Valbuena, MUWI volvía a apostar por un escenario orientado hacia el Ebro, buscando molestar lo mínimo posible a los vecinos y, al mismo tiempo, ofreciendo una atmósfera completamente diferente a la de las anteriores ediciones celebradas en las Bodegas Franco Españolas.

Si el cambio de ubicación supuso todo un reto, este año se notaba una mejoría respecto a la edición anterior en algunos aspectos importantes para el público. Uno de ellos era el apartado de los baños, con una mejora tanto en el espacio disponible como en la limpieza. A ello se sumaba la incorporación de hamacas en la zona de relax, un pequeño detalle que ayudaba a disfrutar de los momentos de descanso entre concierto y concierto.
Y con todo preparado, llegaba el momento de comenzar un nuevo viaje musical.
Viernes 28: tradición, reivindicación y mucho ritmo
El viernes 28 amanecía con un día soleado, aunque acompañado de un aire fresco que invitaba a disfrutar todavía más de una buena jornada de música. Desde el comienzo de nuestra experiencia en el festival, quedó claro que esta edición no iba a defraudar.
La encargada de abrir nuestra jornada fue la artista Queralt Lahoz, quien volvió a demostrar su imponente voz y esa particular mezcla de tradición flamenca y música hip-hop que caracteriza su propuesta.

La catalana no se limitó únicamente a ofrecer música, sino que también puso sobre el escenario la reivindicación que acompaña muchas de sus letras. Durante su actuación… «recordatorio» con una bandera de Palestina y no dejó pasar la oportunidad de demostrar su talento sobre el escenario incluso a través del baile, llegando a sorprender al público con sus movimientos de twerking.
Una actuación que sirvió como primer gran concierto de nuestro viernes y que dejó claro que MUWI volvía a apostar por propuestas diferentes y con personalidad.

DJs para que nunca se detenga la música
Al finalizar el concierto de Queralt Lahoz llegaba uno de esos momentos habituales en cualquier festival: los entretiempos.
Pero en MUWI los silencios no tienen demasiado espacio. Los encargados de amenizar esos momentos fueron los DJs Moderno y Edu Anmu, repartidos entre los escenarios Ibercaja, El Rayo y Olarra.

Sus sesiones mezclaron clásicos y diferentes estilos musicales, consiguiendo mantener el ambiente mientras el público esperaba la llegada de la siguiente propuesta de la jornada.
Y si algo caracteriza a MUWI es precisamente esa capacidad para combinar artistas y estilos diferentes dentro de una misma programación.

E.T.S.: rock y ska desde Yécora
El siguiente turno correspondía a los vascos E.T.S. (En Tol Sarmiento), banda procedente de Yécora que llegaba a Logroño con su particular combinación de rock y ska.

Con sus instrumentos de viento y un ritmo que no bajó en ningún momento, E.T.S. ofreció una actuación llena de energía, demostrando por qué llevan ya dos décadas de trayectoria.
Al igual que el año pasado sucedió con Zetak, la presencia de E.T.S. aportaba una alternativa diferente dentro de la programación de MUWI, especialmente a través de sus letras en euskera.

La banda consiguió conectar con el público sin necesidad de bajar el ritmo en ningún momento, demostrando que sus veinte años de carrera les han servido para consolidar una propuesta con personalidad propia.
Sidonie: tres décadas de música y una conexión que sigue intacta
Ya entrada la noche llegaba el turno de uno de los pesos pesados del festival. Activos desde 1997, los catalanes Sidonie aterrizaban en MUWI demostrando que la simbiosis que existe entre sus componentes va mucho más allá de una simple amistad.

La banda llegaba a Logroño para presentar su último trabajo, “Catalan Graffiti”, un disco enteramente en catalán que se incorporaba a una trayectoria repleta de canciones que ya se han convertido en auténticos clásicos y que tantas veces han sonado en salas de baile y escenarios de todo el país.

Pero Sidonie no se limitó a presentar su nuevo trabajo. Su concierto fue un auténtico espectáculo en el que hubo tiempo para todo: una conga mientras llevaban a los componentes a hombros, la aparición del sitar y, sobre todo, esa complicidad entre los miembros del grupo que siguen cuidando después de tantos años de carrera.

Una conexión que también se trasladó al público y que convirtió su actuación en uno de los grandes momentos del viernes.
Ginebras, la sorpresa de la noche
Una de las invitadas sorpresa que subieron al escenario que añadió todavía más diversión a un concierto de Sidonie fueron las madrileñas Ginebras.
Aunque no llevan tanto tiempo sobre los escenarios, ya que comenzaron su trayectoria en 2018, han demostrado tener una carrera meteórica y una capacidad enorme para conectar con el público.

Las madrileñas aprovecharon su paso por MUWI para mostrar su último trabajo de este año, “¿Dónde? Nada es para tanto”, además de celebrar el 30 cumpleaños de su cantante.
Con su desparpajo habitual, consiguieron meterse al público en el bolsillo e incluso utilizaron vídeos graciosos para acompañar uno de sus temas, “Desastre de persona”.

Vinila Von Bismark pone el punto final al viernes
La noche del viernes llegaba a su final con una sesión de música intensa para los más valientes y fiesteros.
La encargada de poner el broche a la primera jornada fue Vinila Von Bismark, que se encargó de mantener el ambiente y ofrecer una sesión pensada para quienes todavía tenían fuerzas para continuar disfrutando de la noche.
Así terminaba un viernes marcado por la diversidad musical, la reivindicación, las sorpresas y, sobre todo, muchas ganas de disfrutar de MUWI.
Sábado: el calor no puede con las ganas de música
Jiménez con Jota abre la jornada
El sábado comenzó con temperaturas más elevadas y un ambiente que poco a poco iba aumentando en el recinto.
Tuvimos la suerte de llegar al concierto de Jiménez con Jota en el Escenario Parque, una propuesta liderada por Marina Villuendas y Borja Moreno que apuesta por un folklore experimental.

Su actuación ofreció un espectáculo acogedor pero al mismo tiempo trepidante, demostrando que las propuestas más diferentes también tienen cabida dentro de la programación de MUWI.
La Milagrosa y su aura de post-pop
La primera banda que pudimos disfrutar en el Escenario MUWI fueron los madrileños La Milagrosa.
Pese al sol sofocante que acompañaba la jornada, el grupo consiguió crear su particular aura de post-pop y dream-pop gracias a un sonido potente e hipnótico.

Mientras la banda desarrollaba su propuesta sobre el escenario, el público comenzaba a llegar cada vez en mayor número, ya que se acercaban algunos de los momentos más esperados de esta edición.

Yahairaa y Kurlzzz mantienen el ritmo
Los DJs encargados de amenizar la jornada fueron Yahairaa y Kurlzzz DJs, quienes supieron dar con las teclas adecuadas para que no hubiese silencios entre las actuaciones.

Sus sesiones ayudaron a mantener el ambiente y sirvieron de enlace entre las diferentes propuestas musicales del sábado.
Depedro, un puente musical entre continentes
Llegaba entonces el turno de uno de los artistas más queridos por el público: Depedro.
El cantautor volvía a Logroño acompañado, como siempre, por una gran banda de músicos y ofreciendo una propuesta que, gracias a su riqueza cultural, puede considerarse un auténtico puente sonoro entre España, Latinoamérica, África y Estados Unidos.

Durante su actuación pudimos disfrutar de un amplio abanico de estilos, desde el rock y el pop hasta la cumbia, demostrando una vez más la enorme capacidad de Depedro para viajar entre diferentes sonidos y culturas.
Y como ya es habitual en sus conciertos, el artista no quiso quedarse únicamente sobre el escenario, sino que bajó a tocar entre el público, una decisión que fue recibida con entusiasmo por los asistentes.

Una vez más, Depedro regresaba a Logroño y volvía a ser recibido con los brazos abiertos.

La M.O.D.A. hace vibrar el recinto
El recinto ya estaba completamente lleno y se notaba que mucha gente había acudido especialmente por ellos.
No eran otros que La M.O.D.A. (La Maravillosa Orquesta del Alcohol), el septeto que regresaba a Logroño después de tener que cancelar su concierto debido a una tormenta en 2024.

La espera había merecido la pena.
La banda llegaba para mostrar su particular fusión de folk, blues, rock & roll y punk, además de presentar su último álbum, “San Felices”.
Desde el primer momento lo dieron todo sobre el escenario, demostrando una vez más por qué se han convertido en uno de los grupos más importantes y con mayor proyección del panorama musical actual.

El público respondió a la altura de la ocasión y el ambiente del recinto dejaba claro que este era uno de los conciertos más esperados de todo el festival.
Después de la cancelación sufrida en 2024, La M.O.D.A. tenía finalmente su reencuentro con Logroño y no desaprovechó la oportunidad.
Sanguijuelas del Guadiana: cerrar a lo grande
Como última banda de la jornada llegaban los jóvenes Sanguijuelas del Guadiana, encargados de cerrar los conciertos del festival.
Los extremeños crearon sobre el escenario una atmósfera que recordaba a su propia bajera de Badajoz, llevando al público a su terreno y mostrando toda la energía que caracteriza a la formación.

Además, durante su actuación hubo espacio para recordar que su primer concierto fuera de su comunidad autónoma tuvo lugar precisamente en el Festival Actual.
Por ese motivo, Logroño es una ciudad que recuerdan con especial cariño, algo que demostraron sobre el escenario dándolo todo y ofreciendo el máximo esfuerzo hasta el último momento.

Un cierre de conciertos que sirvió para poner el punto final a una nueva edición de MUWI.
David Van Bylen pone el broche final
Pero todavía quedaba una última bala para despedir la noche.
David Van Bylen fue el encargado de cerrar la jornada y poner el broche de oro a un gran festival.
Su sesión sirvió para que quienes todavía conservaban energía pudieran continuar disfrutando de la música y despedir MUWI por todo lo alto.
Y así llegaba el final de una nueva edición de un festival que, año tras año, continúa buscando la manera de crecer, mejorar y sorprender.
MUWI mira ya hacia 2027
Si algo ha vuelto a demostrar esta edición es que MUWI continúa evolucionando.
El cambio de ubicación, las mejoras introducidas en diferentes servicios del recinto, la incorporación de nuevas zonas y, sobre todo, una programación capaz de combinar artistas consolidados con nuevas propuestas, han permitido que el festival siga creciendo y ganando su propio espacio dentro del calendario musical riojano.
Y parece que los cambios no terminan aquí.
MUWI ya ha decidido modificar sus fechas para el próximo año y adelantar su edición de 2027 a la segunda quincena de julio, un nuevo movimiento dentro de la evolución de un festival que quiere seguir creciendo y ofreciendo grandes artistas.
Desde Taste of Rioja estaremos allí para acompañarlos una vez más y comprobar hasta dónde puede llegar este proyecto.
Porque si algo tenemos claro después de esta nueva edición es que MUWI sigue teniendo mucho camino por recorrer.
Larga vida a MUWI La Rioja Music Fest!!