Si una cosa ha quedado clara este año es que la intención de Burcor Producciones, con la colaboración y el respaldo del Ayuntamiento de Calahorra y del Gobierno de La Rioja, era dar un importante salto de calidad en dos de sus grandes propuestas: Gran Reserva y, especialmente, Holika Festival. La organización ha querido transformar por completo la experiencia del público, apostando por un concepto mucho más ambicioso que va más allá de la música.

Según los datos facilitados por la organización, alrededor de 100.000 asistentes, ya conocidos como holikers, han pasado por el recinto durante los cuatro días de festival. El objetivo no era únicamente ofrecer una sucesión de conciertos, sino crear una experiencia inmersiva donde la música, la escenografía, la tecnología y la ambientación se fusionasen para convertir cada jornada en un auténtico espectáculo.

Un cambio radical en la identidad musical
Uno de los cambios más significativos de esta edición ha sido el giro musical del festival. Tras varios años centrado principalmente en el reguetón y la música urbana, Holika ha apostado de forma decidida por la música electrónica en prácticamente todas sus vertientes, desde el EDM más comercial hasta el techno, pasando por el house, el trance o sonidos más melódicos.
Este cambio también ha supuesto una transformación del perfil del público. Si anteriormente predominaban los asistentes más jóvenes, en esta ocasión se ha podido apreciar una presencia mucho mayor de un público adulto que ha podido revivir la época dorada de la música electrónica de finales de los años noventa y principios de los 2000, una generación que creció con muchos de los artistas que han protagonizado esta edición.

La organización ha querido así posicionar a Holika dentro del circuito europeo de festivales electrónicos, siguiendo un modelo que recuerda a grandes eventos internacionales como Tomorrowland, el prestigioso festival belga que se ha convertido en una referencia mundial gracias a sus espectaculares producciones.
Una producción nunca vista inspirada en la Antigua Roma
Bajo la temática The Eternal Flame, Holika ha mantenido este año una ambientación inspirada en la Antigua Roma, cuidando hasta el más mínimo detalle tanto en la decoración como en la narrativa del festival.
La gran novedad ha sido Circus Maximus, una producción exclusiva creada para esta edición que se convirtió rápidamente en uno de los grandes reclamos del festival.

Para muchos vecinos de Calahorra, la puesta en escena recordaba inevitablemente al tradicional Mercaforum que cada año transforma la ciudad en una auténtica urbe romana. Sin embargo, para quienes visitaban el festival por primera vez, el impacto visual era enorme.
El espectáculo combinaba enormes estructuras escenográficas, efectos especiales, fuego, iluminación sincronizada y una narrativa visual que convertía cada actuación en un auténtico show.

Las cifras hablan por sí solas:
- Más de 100 metros de frontal escénico.
- Una altura superior a los 20 metros en su punto más elevado.
- Más de 500 metros cuadrados de pantallas LED.
- Más de 200 proyectores de iluminación y láser.
- Un sistema de sonido con una potencia superior a los 180 kW.
- Un equipo humano formado por aproximadamente 1.300 trabajadores.
Todo ello convierte al escenario principal en uno de los más grandes y espectaculares de España.
Una entrada totalmente tematizada
La experiencia comenzaba incluso antes de acceder al recinto.
La zona de entrada, ubicada en el parque del Cidacos, estaba completamente decorada con elementos inspirados en la Antigua Roma. Armaduras, estatuas, campamentos romanos y diferentes elementos de atrezzo daban la bienvenida a los asistentes.

Además, los dos escenarios secundarios, rodeados por la naturaleza, ofrecían un ambiente completamente diferente al del escenario principal, con espacios más relajados y una atmósfera cercana al concepto chill out, permitiendo a los asistentes disfrutar de la música en un entorno más tranquilo.

La Rave Arena, otra de las grandes novedades
Otra de las principales apuestas de esta edición ha sido la creación de un nuevo espacio tras la restauración de la Fuente de los Trece Caños.
Bautizado como Rave Arena, este escenario acogió actuaciones de numerosos DJ que protagonizaron sesiones colaborativas y auténticos duelos musicales, sorprendiendo constantemente al público con mezclas improvisadas y una gran interacción entre artistas.
La propuesta fue muy bien recibida por los asistentes, convirtiéndose rápidamente en uno de los espacios con mayor ambiente durante todo el festival.

Una inauguración espectacular con el Padre Guilherme
El festival arrancó el miércoles 2 de julio con una jornada inaugural muy especial.
El gran protagonista fue el sacerdote portugués Padre Guilherme, conocido internacionalmente por combinar su labor religiosa con la música electrónica.
Su actuación tuvo lugar en la Catedral de Santa María de Calahorra, un enclave único que, por una noche, se transformó en un escenario audiovisual donde patrimonio histórico, tecnología, iluminación y música electrónica convivieron en una experiencia completamente diferente a cualquier otra. La actuación supuso uno de los momentos más originales y comentados del festival.



Primera gran jornada con nombres internacionales
El jueves comenzaba oficialmente el grueso del festival con una programación de primer nivel.
Por el escenario principal pasaron artistas de reconocido prestigio internacional como la belga MATTN (Anouk Matton), Aaron Sevilla, Korolova, Alok , Afrodise y Timmy Trumpet, encargado de cerrar una intensa primera jornada.




Además, pensando también en quienes seguían la actualidad deportiva, el festival habilitó la retransmisión del encuentro entre España y Suiza para que los asistentes no tuvieran que perderse el partido mientras disfrutaban del evento.

Hardwell y Marshmello lideran una segunda jornada de alto nivel
La segunda jornada seguía con el objetivo y consiguio mantener el listón muy alto. Uno de los momentos más esperados llegó con la actuación del neerlandés Hardwell, considerado uno de los grandes referentes mundiales del EDM y que regresaba con una sesión cargada de energía.

Junto a él también actuó el estadounidense Marshmello, otro de los artistas más esperados por el público gracias a su espectacular puesta en escena y a su capacidad para combinar diferentes estilos dentro de la música electrónica.

El cartel se completó con nombres como Mathame, Giuseppe Ottaviani , DJ Nano y Blasterjaxx.



Durante toda la jornada también continuaron celebrándose los espectáculos de gladiadores y demostraciones de habilidades inspiradas en la Antigua Roma, reforzando la inmersión temática del festival.


Un cierre por todo lo alto
Tras dos intensas jornadas, el sábado llegaba el momento de despedir el festival, como no lo hizo con un cartel de auténtico lujo encabezado por otros grandes nombres como Don Diablo, Afrojack y una de las mayores leyendas de la música electrónica mundial: Armin van Buuren.



Los tres ofrecieron actuaciones muy diferentes entre sí, demostrando la enorme variedad de estilos presentes en esta edición, acompañados por otros grandes artistas como Naeleck, Leblanc o Tony Richards.


A lo largo de todas las sesiones han sonado desde los grandes himnos del EDM hasta propuestas más cercanas al house, el trance, el techno o sonidos melódicos. Muchos artistas también sorprendieron mezclando temas clásicos de grupos y cantantes como Depeche Mode, Eminem o realizando emotivos homenajes al desaparecido Avicii, uno de los productores más influyentes de la historia reciente de la música electrónica.
Cada actuación mostró la personalidad de cada DJ, aportando su propio sello y ofreciendo un espectáculo diferente.
La seguridad, uno de los aspectos más cuidados
Otro de los aspectos que la organización quiso reforzar especialmente fue la seguridad.
Para ello contó con un importante dispositivo coordinado junto a la Policía Local de Calahorra, que incrementó notablemente sus efectivos durante los días del festival.
En cada turno participaron alrededor de 120 agentes que trabajaron tanto en el control de accesos como en la vigilancia del recinto y de sus inmediaciones.
A este despliegue se sumó el amplio equipo de seguridad privada del festival y los sistemas de vigilancia aérea, garantizando el correcto desarrollo del evento y permitiendo que miles de personas disfrutaran del festival con normalidad.
Un festival que sigue creciendo
Como sucede con cualquier gran evento, Holika genera opiniones para todos los gustos. Habrá quienes prefieran el modelo de años anteriores y quienes consideren acertado este nuevo rumbo hacia la electrónica.
Lo que resulta innegable es el enorme esfuerzo realizado por Burcor Producciones para reinventar el festival y seguir creciendo en un mercado cada vez más competitivo.

La organización ha demostrado capacidad para asumir riesgos, aumentar la inversión y apostar por un formato mucho más ambicioso tanto desde el punto de vista musical como escenográfico.
Como asistente, considero que siempre existen aspectos de mejora, como el incremento del número de baños disponibles o una mejor adaptación de algunas zonas para personas con movilidad reducida.
Sin embargo, esas cuestiones no empañan el importante salto de calidad que ha dado Holika en esta edición y el trabajo, inversión y la implicación de todas las personas que hacen posible este evento, el festival continúa consolidándose como una de las grandes citas musicales del verano y todo apunta a que su futuro puede ser todavía más prometedor y seguir poder viéndolo.
