Un festival marcado por la resiliencia
Como si de un patrón inevitable se tratase, la lluvia volvió a hacer acto de presencia un año más en la edición 2026 de Estaciones Sonoras Primavera. Sin embargo, lejos de convertirse en un obstáculo definitivo, el temporal sirvió para demostrar nuevamente el espíritu de resistencia, esfuerzo y pasión que define a este festival. Gracias al trabajo de toda la organización, voluntarios, técnicos y artistas, la música volvió a sonar en Cascante y el público pudo disfrutar de otra edición inolvidable.
Hubo una palabra que se repitió constantemente sobre el escenario durante todo el fin de semana: agradecimiento. Todos los artistas coincidieron en destacar el cariño recibido, el trato humano y la cercanía que envuelve al festival. Un sentimiento que también compartimos muchos medios de comunicación que acudimos al evento y que entendemos perfectamente por qué tantos músicos desean regresar. No es el lujo ni el dinero lo que hace especial a Estaciones Sonoras, sino la humanidad que se respira en cada rincón de Cascante.
Viernes: lluvia, emoción y grandes actuaciones

La incertidumbre meteorológica acompañó desde el inicio de la jornada del viernes. Los encargados de abrir el festival fueron Merce, quienes actuaron con valentía ante un público protegido bajo paraguas y zonas cubiertas. Pese a los problemas técnicos que obligaron a detener momentáneamente el concierto, la banda supo reaccionar con naturalidad, improvisando incluso momentos a capela mientras agradecían la paciencia y el esfuerzo de todos los asistentes.

Poco después parecía llegar una tregua justo antes de uno de los momentos más esperados del festival. Era el turno de Luz Casal, una auténtica leyenda de la música española y una de las voces femeninas más respetadas del país. La artista gallega ofreció una actuación impecable, demostrando encontrarse en un excelente estado físico y vocal. Con movimientos elegantes y una interpretación llena de sensibilidad, repasó una trayectoria cercana a los cincuenta años de carrera, confirmando por qué sigue ocupando un lugar privilegiado dentro de la música nacional.


Carlos Ares confirma su enorme proyección
Con el listón muy alto apareció después Carlos Ares, uno de los nombres más comentados del panorama actual gracias a su particular mezcla de pop, folk y sonidos alternativos. El artista presentó una cuidada puesta en escena con una cabaña presidiendo el escenario y acompañado por una sólida banda de músicos.

Durante el concierto repasó temas de sus dos últimos trabajos, dejando claro que posee una personalidad artística muy definida y un futuro prometedor. Su capacidad para conectar con el público y construir atmósferas íntimas terminó convirtiéndose en uno de los momentos destacados de la jornada.


Anabel Lee y una noche cerrada a puro ritmo
El cierre del viernes quedó en manos de Anabel Lee, quienes regresaban al festival después de que el año anterior tuviesen que actuar en el pabellón debido a las lluvias. Esta vez sí pudieron subirse al escenario principal y, aunque volvieron a caer algunas gotas, la banda consiguió revolucionar al público con su energía habitual, varios pogos “tranquilos” y un repertorio cargado de intensidad.


La fiesta continuó hasta altas horas con las sesiones de los DJs Pelos y Aitor Alonso, quienes hicieron bailar a los más resistentes hasta el final de la madrugada.
Sábado: Cascante volvió a unirse contra el temporal
Actividades matinales y ambiente en Plaza de los Fueros
La segunda jornada arrancó con la vista puesta nuevamente en el cielo. Afortunadamente, la mañana ofreció cierta estabilidad que permitió disfrutar de las actividades programadas, incluyendo el tradicional Free Tour por la localidad.
Más tarde, la actividad se trasladó a la Plaza de los Fueros con la actuación de Gregario de Luxe, una formación multitudinaria capaz de convertir cualquier espacio en una auténtica fiesta gracias a su combinación de banda de viento, coros y versiones de temas históricos que hicieron bailar a públicos de todas las edades.


Tras ello llegó uno de los momentos gastronómicos del festival con el menú Gastro Sonoras impulsado por Reyno Gourmet, acompañado de un divertido bingo musical que mantuvo el ambiente festivo antes de la siguiente actuación.
Juventude sorprende y conquista Cascante
Uno de los grandes descubrimientos del sábado fue Juventude. Los sevillanos desplegaron sobre el escenario una actitud fresca, atrevida y llena de personalidad que terminó hipnotizando al público. Su descaro musical y la energía transmitida dejaron claro que su paso por Estaciones Sonoras no será el último.


The Crab Apples mantienen el pulso bajo la lluvia
La lluvia regresó al trasladarse nuevamente la actividad al antiguo Colegio Público Santa Vicenta María de Cascante. Allí abrían la programación The Crab Apples, quienes demostraron una enorme profesionalidad manteniendo el ritmo y la intensidad pese al riesgo constante de que el agua afectase al equipo técnico.


El esfuerzo del staff fue entonces fundamental. En cuanto cesó la lluvia, trabajadores y voluntarios se apresuraron a retirar charcos y acondicionar el recinto para que el público pudiera seguir disfrutando de la música en las mejores condiciones posibles.
Pol 3.14 y Barry B brillan pese a las dificultades
Con el terreno más estable apareció Pol 3.14. Vestido con un impecable traje blanco, Joaquín Polvorinos presentó los temas de su último trabajo, Sin ti el mundo no se acaba, sin olvidarse de algunos clásicos que fueron coreados por los seguidores presentes.


Cuando parecía que todo comenzaba a estabilizarse llegó otro contratiempo importante antes del concierto de Barry B. Un nuevo fallo eléctrico obligó a retrasar la actuación cerca de una hora. El trabajo de los técnicos fue absolutamente decisivo para sacar adelante el concierto y, una vez solucionado el problema, el artista de Aranda del Duero salió al escenario como un auténtico vendaval.

Su mezcla de rock, punk, electrónica, hip hop y funk terminó convirtiendo la espera en una anécdota. Barry B supo agradecer la paciencia del público y ofreció uno de los conciertos más intensos y celebrados de toda la edición.


Alcalá Norte confirma su crecimiento
El broche musical del festival corrió a cargo de Alcalá Norte, una formación que continúa creciendo de manera imparable desde el éxito de “La vida cañón”. Los madrileños demostraron por qué se han convertido en uno de los grupos más comentados del circuito nacional, desplegando un show lleno de actitud, himnos coreables y elementos ya icónicos como su corona de laurel o la inseparable bota de vino.


Para los más resistentes todavía quedaba un último baile junto al dúo navarro Discodelia, quienes fusionaron funk, house y R&B para cerrar definitivamente el festival hasta la próxima estación.
Mucho más que un festival
Una vez más, Cascante volvió a demostrar que Estaciones Sonoras es mucho más que una sucesión de conciertos. Es una celebración colectiva en la que todo un pueblo trabaja unido para sacar adelante un evento que sienten como propio. Vecinos, organización, artistas y asistentes forman una comunidad que convierte el festival en algo especial y diferente.
El objetivo sigue siendo el mismo edición tras edición: mostrar su tierra, compartir su identidad y hacer que cualquiera que pase por allí se sienta acogido.
Y personalmente, solo queda agradecer de corazón la oportunidad de volver a vivir otra edición más. Porque hay lugares a los que uno siempre quiere regresar, especialmente cuando te reciben con tanto cariño.
