El Centro de la Cultura del Rioja se convierte en escenario de una propuesta cultural poco habitual: una exposición que une dos universos aparentemente distintos, el vino y el cubismo. Bajo el título “El vino como pretexto en el cubismo”, esta muestra, inaugurada en febrero y abierta hasta febrero de 2028, invita a explorar una conexión artística tan sorprendente como reveladora.
A través de obras procedentes de la colección Vivanco, el visitante se adentra en un diálogo entre la tradición vitivinícola y una de las corrientes artísticas más influyentes del siglo XX. Firmas como Pablo Picasso, Juan Gris, Georges Braque, Serge Férat y Manolo Valdés protagonizan un recorrido que destaca por su originalidad.
El vino como protagonista del cubismo
Uno de los grandes atractivos de la exposición es la manera en que objetos cotidianos como botellas y copas se convierten en elementos centrales dentro del lenguaje cubista. Estas piezas, fragmentadas en múltiples perspectivas, muestran cómo los artistas reinterpretaron la realidad desde ángulos innovadores.
Por primera vez, se reúnen obras que evidencian este enfoque, incluyendo cuatro piezas clave trasladadas excepcionalmente desde el Museo Vivanco. Además, se presenta una obra inédita de Férat que nunca antes había sido expuesta, lo que añade un valor exclusivo a la muestra.
Un viaje cultural entre arte e identidad riojana
El recorrido se completa con la aportación de Manolo Valdés, cuyas obras se inspiran en antiguas etiquetas de bodegas de La Rioja, conectando el arte contemporáneo con la historia vitivinícola de la región. Esta fusión convierte la exposición en una experiencia que trasciende lo visual, integrando patrimonio, creatividad y tradición.
Presentada previamente en FITUR, la muestra ya ha despertado gran interés a nivel nacional. El alcalde de Logroño, Conrado Escobar, ha destacado el privilegio que supone acoger obras de artistas de tal relevancia, subrayando el papel de la ciudad como referente cultural.

En sus palabras, esta exposición no solo refuerza la proyección cultural de Logroño, sino que también propone una experiencia única donde el arte y el vino se entrelazan, ofreciendo tanto a residentes como a visitantes una nueva forma de entender la identidad riojana.
Sin duda, se trata de una cita imprescindible para quienes buscan descubrir cómo tradición e innovación pueden convivir en un mismo espacio.