Este pasado sábado 3 de enero, el Palacio de los Deportes de Logroño se convirtió en el epicentro de un ritual emocional. En el marco del Escenario UNIR, dentro de la programación del Festival Actual 2026, Love of Lesbian demostró por qué, tras más de un cuarto de siglo de carrera, siguen siendo los arquitectos de los himnos más sólidos del indie español.
Una atmósfera de intimidad
La noche ya venía caldeada por el pop melódico de Marlena, pero el aire cambió cuando las luces se atenuaron para recibir a Santi Balmes y compañía.
Bajo el amparo de su último trabajo, Ejército de Salvación, la banda catalana desplegó una escenografía que jugaba con las sombras y la luz, creando esa burbuja de intimidad que solo ellos saben generar ante miles de personas.
El concierto arrancó con la fuerza de sus nuevos temas, una declaración de intenciones sobre la amistad y la resistencia. Canciones como «La Hermandad» o «Ejército de Salvación» resonaron con una vigencia asombrosa, integrándose perfectamente en un repertorio que ya es patrimonio emocional de varias generaciones.

Del viaje épico al delirio colectivo
No faltaron los momentos de introspección lírica, esos donde Balmes ejerce de chamán y nos recuerda que todos estamos un poco perdidos. Pero el clímax llegó, como era de esperar, con los clásicos. Cuando sonaron los primeros acordes de «Allí donde solíamos gritar» y el hipnótico ritmo de «Club de fans de John Boy», el Palacio se transformó en un solo coro que eclipsó por momentos el sistema de sonido.

«Logroño siempre ha tenido ese punto de pausa y pasión que encaja con nuestras canciones», comentaba Balmes entre temas, visiblemente conectado con un público que llenó el recinto en una de las ediciones más potentes del festival.

El veredicto: Actual sigue siendo el termómetro del año
La presencia de Love of Lesbian en el cartel de este año —compartiendo protagonismo con leyendas como Santiago Auserón y bandas de la nueva hornada como Siloé— reafirma que el Actual ha sabido envejecer sin perder su espíritu de «escenario de culturas contemporáneas».
Love of Lesbian no solo dio un concierto; ofreció un refugio. En un mundo que gira demasiado rápido, su música en directo fue el recordatorio de que, a veces, la única salvación posible es una buena canción compartida en la oscuridad de un festival.
