La música tiene ese poder misterioso de transportarte. Puede ser viaje, trance, intensidad, alegría y, sobre todo, movimiento. Cuando se vive plenamente, inevitablemente te hace bailar. Eso es exactamente lo que ocurrió en la experiencia de Taste of Rioja dentro del Kaleidoscope Weekend 2025, una jornada que no solo fue especial, sino que debería hacer arrepentirse a quienes no asistieron. Aquí os lo contamos.
Arranque energético en el Stereo Rock & Roll
La tarde comenzaba fuerte en el Stereo Rock & Roll, donde la banda madrileña Mohama Saz inauguraba la jornada con su característico sonido multicultural. Su música bebe de influencias muy diversas: ritmos del África subsahariana, sonoridades cíngaras de Serbia, ecos de las tradiciones gitanas españolas… un cóctel que, lejos de desbordar, construye una identidad poderosa y única.
A las 17:00 se abrían las puertas del local y ya se respiraba un ambiente de ilusión, de expectación. La banda no tardó en transformar esa atmósfera en un trance colectivo. Su sonido, hipnótico y expansivo, hizo que más de uno —como quien escribe— sintiera la sensación de viajar en “una alfombra mágica de la psicodelia”.


Un imprevisto y un relevo inesperado
Pese al entusiasmo visible de la banda, un contratiempo de última hora obligó a Mohama Saz a finalizar antes de lo que tenían previsto. Para complicar más la situación, la banda Mega Purple Sex Toy Kit tuvo que cancelar su concierto por motivos familiares.
Pero la música no entiende de frenos. Gracias a una rápida reorganización, el relevo llegó de la mano de Esperanto, un proyecto formado por prácticamente la misma estructura de Mohama Saz, aunque con un ligero cambio de integrantes y sustitución de instrumentos como la bağlama y los teclados por guitarra y bajo eléctrico. Un movimiento inesperado pero bien recibido por el público.
Tardeo musical en el Odeón Café Rock
Tras el concierto en el Stereo, tocaba cambio de escenario. El Odeón Café Rock acogía una sesión más relajada pero igualmente vibrante, con las pinchadas en vinilo de Camilo Binguero y Unai Eps. Un espacio perfecto para tomar un café o una copa, comentar lo vivido y preparar el cuerpo y el ánimo para lo que vendría después en la Sala Fundición.

El esfuerzo de Esperanto: música a contrarreloj
La historia detrás del concierto de Esperanto merece una mención especial. Nos contaron que el viernes salieron directamente del trabajo y, sin descanso, cargaron el equipo en la furgoneta rumbo a Logroño. Dos conciertos en menos de 24 horas, y aun así, su actuación destiló elegancia, concentración y un pulso psicodélico clásico con un carácter más guitarrero.
A pesar de llevar relativamente poco tiempo como banda, su primer álbum, Tiempos de vencer (Yai Yai Records, 2024), demuestra una química evidente, fruto también de haber trabajado juntos en el proyecto Melange. Su directo fue la confirmación de que están construyendo algo sólido y con personalidad.



Cambio de rumbo: Mutagénicos en su mejor forma
Tras la sesión psicotrópica de los anteriores conciertos, llegaba el turno de Mutagénicos, uno de los grupos más queridos en Logroño. Su estilo es difícil de encasillar: mezclan rock, cumbia, punk y otros matices que convierten su propuesta en un cóctel explosivo y festivo.
Con sus letras peculiares y su energía arrolladora, consiguieron levantar todavía más los ánimos de un público que ya estaba muy arriba. Su show fue una sacudida emocional y musical que dejó claro por qué son tan valorados en la escena local.



La traca final en el Stereo
Para cerrar esta jornada intensa, el Stereo volvió a convertirse en epicentro del baile con las pinchadas en vinilo de Fátima Ben y Javi Vega. Una sesión que puso el broche perfecto a una noche redonda: música, diversidad, comunidad y mucha entrega por parte de artistas y organizadores.


Un proyecto hecho desde el corazón
Quizá lo más admirable de todo es el espíritu que mueve a los responsables : no buscan ganancias, sino impulsar la cultura musical en Logroño. Todo lo que se obtiene se reinvierte en el siguiente evento. Este esfuerzo altruista y valiente merece todo el reconocimiento y apoyo posible.
Ojalá sigan muchos años más, trayendo diversidad musical, creando espacios para la sorpresa y generando recuerdos como los de esta noche inolvidable.