El aire fresco del otoño en La Rioja trae consigo un espectáculo natural que parece sacado de otra época: la Berrea del Ciervo. Taste of Rioja junto con @traveleandoapares , hemos tenido el privilegio de vivirlo de la mano de Window Forest, y supimos que no era simplemente una ruta de observación, sino una experiencia que despierta todos los sentidos.
Mientras el silencio se extendía entre los árboles, el primer bramido rompió el aire. Un sonido profundo, desgarrador, que hizo vibrar el suelo bajo nuestras botas. No tardaron en responder otros machos, cada uno intentando imponer su fuerza y reclamar su territorio. Allí, en mitad de la sierra riojana, sentimos que asistíamos a un auténtico concierto salvaje, donde los ciervos eran los protagonistas de una obra milenaria.

La ruta con Window Forest no fue solo escuchar la berrea, sino aprender a descifrarla. Los guías —dos jóvenes riojanos que transmiten con pasión su amor por la fauna y la conservación— nos enseñaron a distinguir los bramidos . Cada sonido contaba una historia: de lucha, de seducción, de supervivencia.

Mientras avanzábamos en silencio, pudimos observar cómo algunos machos se enfrentaban cara a cara, chocando sus imponentes cornamentas en una danza de fuerza y resistencia. El chocar de las astas retumbaba en el valle como un eco ancestral. En contraste, las hembras permanecían atentas a estos rituales de poder, eligiendo al que demostraría ser el más fuerte.

Window Forest ha sabido transformar este fenómeno natural en una experiencia educativa y respetuosa. Organizan grupos reducidos, lo que garantiza tanto la tranquilidad de los animales como la cercanía con el entorno. Además de la berrea, los guías nos hablaron de la importancia de los ciervos en el ecosistema, de las señales que dejan a su paso y de cómo su presencia refleja el buen estado de conservación de los bosques riojanos.
Lo que más nos sorprendió fue la capacidad de esta empresa para crear experiencias auténticas. No solo ofrecen la posibilidad de escuchar y ver la berrea, sino también de adentrarse en Hides fotográficos para observar rapaces o animales del bosque sin causarles la más mínima molestia. Es, sin duda, una apuesta clara por un turismo responsable que no interfiere, sino que se integra en el ciclo natural.

Al terminar la ruta, con el eco lejano de los últimos bramidos, nos invadió una sensación de gratitud. Gratitud por haber sido testigos de un ritual tan primitivo como grandioso, y por poder vivirlo de la mano de quienes trabajan cada día para que el respeto y la admiración por la naturaleza sean el motor de un turismo diferente.
Si alguna vez tenéis la oportunidad de acercaros a La Rioja en otoño, no dudéis en dejaros guiar por Window Forest. Porque escuchar la berrea del ciervo no es solo una excursión: es abrir una ventana a la vida salvaje, a la emoción pura y al latido más profundo de nuestros bosques.
