El segundo articulo del Rockland Art Fest no podía empezar de otra manera que no fuera con una leyenda y icono de la música del que ya hablamos anteriormente como es Iggy Pop.
Uno de los momentos más esperados, a sus más de 70 años el artista sigue siendo un torbellino sobre el escenario. Su carisma, energía y repertorio legendario y pese a las dificultades físicas demostró que su espíritu continua intacto teniendo a miles de personas en la palma de su mano taradeando las canciones que le llevaron al status donde esta.


El tramo final estuvo marcado por la potencia de los jóvenes Kira Mac con su primera visita a España, con una camarógrafa en el escenario y publico para recordar este gran día donde dieron todo.

Ya como fiesta final la celebración de cumpleaños de Andrew Stockdale cantante de la banda australiana Wolfmother para dar un cierre por todo lo alto con guitarreos que ya son parte de la historia del rock, aunque los fans más clásicos echaron en falta de teclado como en sus primeros albums.


Domingo: broche final con The Black Keys
El tercer día fue más breve en número de conciertos, pero no en calidad. Pese al cansancio acumulado y calor la gente aguanto y pudo disfrutar con el arranque del trio ingles de Nottingham Girlband! quienes sorprendió con su energía pop-punk.

Desde Londres llegaba otro grupo de locura sónica de Warmduscher, con su mezcla de garage rock, post punk y electrónica que fue un torbellino para el publico que disfruto de su energía en el escenario.


El virtuosismo lo puso Marcus King, con un repertorio que viajó entre el country, el rock sureño y el funk, rodeado de una magnifica banda donde incluso se atrevieron con una versión de los Allman Brothers, pero por motivos personales el artista no dio permiso para realizarle fotos por la prensa.
Pero sin duda uno de los momentos más intensos lo ofreció Fantastic Negrito, con un directo hipnótico y lleno de conexión con el público que hicieron que el segundo escenario se les quedará pequeño con la explosión musical y flow que mostró en cada tema.


El broche final llegó con The Black Keys, que ofrecieron un show impecable, alternando éxitos masivos con rarezas de cara b agradecidas por los fans más fieles. Un final apoteósico que dejó al público con ganas de más pese a los tres días de festival.


Lo que queda claro
El Rockland Art Fest ha demostrado haber encontrado su fórmula: una mezcla equilibrada de leyendas, bandas consolidadas, sorpresas internacionales y nacionales sin olvidar el talento emergente. Si la organización sigue creciendo con el mismo cuidado, el festival tiene todo para consolidarse como una referencia no solo nacional, sino a nivel europeo.
Yo, por mi parte, solo pienso en volver el año que viene, si no hay cambios como periodista …y de igual manera como amante del rock. Long live rock!!
Lee Experimentamos el increíble Rockland – parte I