Un año más, la Carrera de la Mujer por la Investigación en Logroño es un día para celebrar, compartir y luchar juntas.
Ayer, domingo 27 de abril, Logroño se tiñó de rosa una vez más con la celebración de la X Carrera de la Mujer por la Investigación. Un total de 11.000 mujeres participamos en este evento solidario, recorriendo cinco kilómetros por las calles de la ciudad para recaudar fondos destinados a la lucha contra el cáncer.

Era imposible no emocionarse al ver la “marea rosa” extendiéndose por toda la ciudad. Desde lejos, ya se intuía el colorido y la alegría que envolvía Logroño. Un auténtico espectáculo digno de ver. Se notaba la implicación y el compromiso de todas nosotras: mujeres de todas las edades, condiciones y procedencias, unidas por una causa común que nos toca muy de cerca.

La Carrera de la Mujer se ha consolidado como una cita anual imprescindible para muchas. Grupos de amigas, compañeras de trabajo, madres e hijas aprovechan esta ocasión para reunirse, compartir y celebrar la vida. Es un día en el que la ciudad se transforma, y el espíritu de comunidad se siente en cada rincón.
Más allá del aspecto festivo, el evento tiene un objetivo claro y vital: apoyar la investigación contra el cáncer. Gracias a la recaudación de este año, se financiará una ayuda predoctoral de cuatro años (2025-2029) para investigar un tipo de cáncer de baja supervivencia, además de apoyar otros ocho proyectos de investigación en marcha en La Rioja.
Participar en la Carrera de la Mujer es una experiencia que combina deporte, solidaridad y diversión. Es un recordatorio de la fuerza que tenemos cuando nos unimos por una causa tan importante.
Este año, acompañamos a un grupo de chicas de Aldeanueva de Ebro. Desde primeras horas de la mañana, la emoción y la energía eran palpables: abrazos, sonrisas, fotografías improvisadas y una energía vibrante que ya anticipaba que el día sería inolvidable.



Vestidas con las camisetas rosas características del evento, nos unimos a miles de mujeres de todas las edades en una jornada que fue mucho más que una carrera: fue una auténtica fiesta de union, apoyo y vida.


Y como no podía ser de otra manera, después de la carrera, el día no terminó ahí. Aprovechamos para seguir celebrando juntas, disfrutando de la gastronomía de Logroño, recorriendo las calles de pinchos, saboreando tapas, risas y momentos compartidos. Porque este día no solo es una carrera: es una fiesta, una celebración de la vida y de la fuerza de las mujeres. Un homenaje a todas esas mujeres luchadoras, valientes, imparables.
Terminamos el día como empezó: sonriendo, brindando por la vida, por la amistad y por todas las razones que nos hacen seguir luchando, año tras año.




Desde Aldeanueva de Ebro hasta Logroño, y más allá, cada paso que damos juntas nos acerca un poco más a un futuro sin cáncer.
¡Hasta el próximo año, Logroño!